La iniciativa, impulsada por la Red de Desarrollo Sustentable del CUECH y ejecutada por la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM), reunió a participantes de las universidades estatales de todo Chile, fortaleciendo competencias para incorporar la sostenibilidad de manera transversal en la gestión institucional.

Luego de tres meses de formación, el pasado 29 de julio finalizó la primera versión del Diplomado en Gestión de la Sostenibilidad para Instituciones Públicas, iniciativa impulsada por la Red de Desarrollo Sustentable del Consorcio de Universidades del Estado de Chile (CUECH) y ejecutada por la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM).

El programa, que inició sus actividades el 29 de abril, constituyó una instancia de formación especialmente orientada a fortalecer las capacidades de las universidades estatales para abordar la sostenibilidad desde una perspectiva integral, incorporando dimensiones ambientales, sociales y de gobernanza en la gestión y toma de decisiones.

Durante su desarrollo, las y los participantes abordaron contenidos relacionados con los fundamentos de la sostenibilidad y la crisis socioecológica; Agenda 2030; gobernanza; gestión institucional; economía circular; conservación y biodiversidad; infraestructura verde; evaluación de impactos y formulación de proyectos, entre otras materias.

Uno de los principales énfasis del diplomado estuvo precisamente en avanzar desde los conocimientos conceptuales hacia su aplicación concreta en los distintos ámbitos de desempeño de quienes participaron del programa.

Una experiencia que llega a las universidades

Los aprendizajes alcanzados durante esta primera versión se reflejan en la experiencia de quienes participaron desde distintas instituciones estatales del país.

En la Universidad de Valparaíso (UV), tres de sus funcionarios culminaron el programa: Juan Cisterna, de UMAS UV; Ismael Villarroel, de la DGDP; y Carolina Pozo, de la DAL, quienes fueron parte de los más de 60 participantes provenientes de distintas regiones del país.

Juan Cisterna calificó la experiencia como “enriquecedora”, destacando especialmente la posibilidad de profundizar sus conocimientos y llevarlos hacia situaciones concretas de su quehacer profesional.

“Las clases de los docentes, las tareas realizadas y el trabajo en grupo se fueron entrelazando en un proceso de aprendizaje que fue mucho más allá de lo técnico: fue también un ejercicio de escucha y de aplicar los contenidos en un contexto real”, señaló.

Para Ismael Villarroel, uno de los principales aprendizajes fue comprender la sostenibilidad desde una perspectiva mucho más amplia que la dimensión exclusivamente ambiental. “La sostenibilidad trasciende el ámbito ambiental, constituyéndose como un eje transversal que integra la gestión institucional, la responsabilidad social, la gobernanza y la generación de valor público”, sostuvo.

Asimismo, destacó que la experiencia reforzó su convicción de que la sostenibilidad representa “una responsabilidad compartida y una oportunidad concreta para generar transformaciones positivas en nuestras organizaciones y en la sociedad”.

Por su parte, Carolina Pozo valoró la incorporación de herramientas directamente vinculadas con el desempeño profesional y la gestión universitaria. “Uno de los principales aprendizajes fue reconocer que cada acción, por pequeña que parezca, puede generar un impacto significativo cuando existe una planificación responsable y una mirada de largo plazo”, explicó.

De la formación a la transformación institucional

El cierre de esta primera versión marca un nuevo avance en el trabajo que desarrolla la Red de Desarrollo Sustentable del CUECH para instalar y profundizar capacidades de sostenibilidad dentro del sistema de universidades estatales.

La experiencia permite, además, avanzar hacia uno de los desafíos centrales que dieron origen al programa: conectar el conocimiento con la práctica y entregar herramientas que permitan incorporar la sostenibilidad de manera efectiva en la planificación, la gestión y la toma de decisiones institucionales.

De esta manera, la finalización de esta primera versión no solo representa el término de un proceso académico, sino también el inicio de un nuevo desafío: llevar los aprendizajes adquiridos a cada universidad y convertirlos en acciones capaces de contribuir a instituciones públicas más sostenibles, responsables y comprometidas con sus territorios y con el país.